lunes, 14 de abril de 2025

Intercambio Erasmus+ en Koprivnica - Croacia

A veces la vida tiene una forma curiosa de cerrar los círculos. Hay experiencias que parecen quedar atrás, pero en realidad siguen acompañándonos en silencio, moldeando la persona que somos y las decisiones que tomamos. 
Entre 2005 y 2006 tuve la oportunidad de vivir un curso completo de Erasmus en Montpellier, una experiencia que transformó por completo mi manera de entender el mundo. 

Koprivnica: del 4 al 9 de abril'25
Aquel curso me enseñó que vivir una temporada en el extranjero va mucho más allá de visitar lugares nuevos; significa aprender a mirar desde otras perspectivas, convivir con personas de diferentes culturas y descubrir que las fronteras desaparecen cuando existe curiosidad, respeto y ganas de compartir.

En mi despedida de Montpellier, los amigos me regalaron una bandera de Francia donde me escribieron dedicatorias para el recuerdo. Una amiga de Laos puso: Espero que esta experiencia Erasmus te haya abierto las puertas al mundo.

Y así fue. Aquella puerta nunca volvió a cerrarse. Desde entonces nació en mí una inquietud permanente por seguir viajando, descubriendo nuevos destinos, aprendiendo de otras culturas y encontrando en cada viaje una oportunidad para crecer, tanto personal como profesionalmente. Veinte años después, el destino quiso que volviera a vivir el espíritu Erasmus, aunque desde una perspectiva completamente distinta. Ya no era aquel estudiante que llegó a Montpellier cargado de incertidumbre e ilusión para pasar un curso entero lejos de casa. Ahora era profesor y viajaba a Koprivnica, Croacia, para participar en una movilidad Erasmus+ de apenas cinco días. Sin embargo, la duración importaba poco. 

Bastaron unos días para comprobar que la esencia seguía siendo exactamente la misma: aprender unos de otros, crear vínculos, compartir experiencias y regresar a casa con la sensación de haber crecido un poco más. 

 

Eso es exactamente lo que sentí al participar en esta movilidad Erasmus+ en Koprivnica: no era simplemente un viaje de cinco días como docente, sino el reencuentro con una historia que había comenzado veinte años antes. Esta movilidad Erasmus + en Croacia la hice con alumnado del IES Las Salinas de Arrecife, Lanzarote, junto a Celia, gran amiga además de compañera de trabajo. Curiosamente, una semana antes tuve el viaje de intercambio a Francia con el IES En Altavista, también de Arrecife. 


Poder formar parte de dos proyectos internacionales en tan poco tiempo me permitió comprobar, una vez más, el enorme valor educativo y humano que tienen este tipo de iniciativas.  

 

Todo comenzó con una cálida bienvenida en el centro educativo de Koprivnica, donde fuimos recibidos por el profesorado y el alumnado participante. Desde el primer momento se respiró un ambiente cercano y de colaboración que facilitó la convivencia entre docentes de distintos países. 

 

Durante las primeras jornadas participamos en actividades de presentación, dinámicas para favorecer el conocimiento mutuo y talleres al aire libre relacionados con la ciencia, la naturaleza y la sostenibilidad. 

También tuvimos la oportunidad de recorrer las calles de Koprivnica, una ciudad tranquila y acogedora que nos permitió conocer de cerca la vida cotidiana de nuestros anfitriones.

 


Uno de los días viajamos hasta Zagreb, la capital de Croacia, donde disfrutamos de una visita por sus rincones más emblemáticos. 

Celia & yo en Liubliana

Pasear por sus plazas, descubrir su patrimonio histórico y compartir la experiencia con el resto de participantes fue una excelente forma de seguir conociendo el país y fortalecer los vínculos creados durante la movilidad. 

El programa reservaba una jornada libre que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más especiales del viaje. Celia y yo, junto con las profesoras de Gran Canaria, tuvimos la enorme suerte de que nuestros amigos Maja y Zvone, profesores croatas, nos prestaran su coche para realizar una escapada hasta Eslovenia. Gracias a su generosidad pudimos visitar Liubliana, la capital del país, una ciudad elegante, tranquila y llena de encanto. Recorrer sus calles, cruzar sus puentes y disfrutar de su ambiente fue un regalo inesperado que nos permitió descubrir otro rincón de Europa durante esta experiencia Erasmus+. 



Más allá del destino, este día puso de manifiesto uno de los grandes valores del programa: las amistades que nacen entre docentes de distintos países y la generosidad con la que se comparten momentos que difícilmente se olvidan. 


La semana continuó con una excursión al Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, uno de los espacios naturales más impresionantes de Croacia. Sus lagos de aguas cristalinas y sus espectaculares cascadas nos ofrecieron una jornada inolvidable en plena naturaleza. Más tarde visitamos el castillo de Trakošćan, rodeado de un paisaje de gran belleza, y la ciudad de Varaždin, cuyo patrimonio histórico y elegante arquitectura nos permitieron conocer una faceta diferente del país. 


Plitvice

En los últimos días volvimos al centro educativo para conocer de primera mano el funcionamiento del sistema educativo croata. Compartimos experiencias con el profesorado, asistimos a un original mercadillo solidario de segunda mano y disfrutamos de un concurso internacional que puso a prueba el trabajo en equipo y el compañerismo entre todos los participantes.



La movilidad concluyó con una ruta en bicicleta hasta una casa etnográfica situada en un entorno natural, donde compartimos el almuerzo, diferentes actividades lúdicas y la entrega de certificados que ponía el broche final a una semana intensa de aprendizaje.


Regresamos a casa con la satisfacción de haber vivido una experiencia enriquecedora tanto a nivel profesional como personal. Erasmus+ volvió a demostrarnos que estos proyectos van mucho más allá del intercambio de buenas prácticas educativas: 


son una oportunidad para descubrir nuevas culturas, crear lazos de amistad duraderos y comprobar que la educación tiene la capacidad de unir personas de diferentes países bajo un mismo objetivo de aprendizaje y cooperación. 

[Profesorado Erasmus+ ] De izq. a derecha: Dominik, Katarina, Yudith, Raquel, Maja, Pina,
Dámaso, Zvone, Giusy, Giovanni, Antonella & Celia


Este tipo de movilidades son importantes porque ofrecen aprendizajes que difícilmente pueden adquirirse únicamente dentro del aula. Favorecen la apertura a otras culturas, el desarrollo de competencias lingüísticas, la convivencia, el respeto por la diversidad y la construcción de una ciudadanía europea más comprometida y consciente.


Otro de los aspectos más enriquecedores fue la oportunidad de coincidir con profesores acompañantes de otros centros educativos de Gran Canaria y con docentes procedentes de Lampedusa (Italia). 


El intercambio de experiencias, metodologías e inquietudes con compañeros de distintos contextos educativos resultó muy inspirador y confirmó que, aunque cada centro tenga su propia realidad, compartimos los mismos objetivos: ofrecer a nuestro alumnado oportunidades que amplíen sus horizontes personales, académicos y culturales.



Sin duda, esta movilidad Erasmus+ ha supuesto una experiencia inolvidable, tanto a nivel profesional como personal, reforzando mi convicción de que la educación trasciende las fronteras y de que estos proyectos dejan una huella duradera en todas las personas que participan en ellos.