domingo, 6 de marzo de 2016

Argentina: asado, tango, mate y alfajor (1ª parte)

He tenido que echar mano del pasaporte para contar el número exacto de días que pasé en Argentina. Entramos el 17 de noviembre por el paso de Jama. Luego salimos para volver a Chile. Después de nuevo Argentina, Chile, Argentina, Uruguay, y última salida de Argentina el 15 de enero ... En total, 4 entradas y 4 salidas del país, de norte a sur y de sur a norte. 31 días exactos. Un mes de recorrido loco que comenzamos un 17 de noviembre a las 4h30 de la mañana desde San Pedro de Atacama - Chile.

Primeros paisajes argentinos, por el Paso de Jama

Como dije en la entrada anterior del blog, se nos acabó el chollo de viajar en autobús. A partir de Chile, Argentina y Uruguay, el precio del transporte iba a ser igual de caro que en Europa, así que tocaba sufrir un poquito más hasta llegar a Paraguay, donde los precios volverían a ser como anteriormente. Esta entrada se la quería dedicar en especial a Montse, la persona con la que más horas he pasado haciendo autostop en todo el viaje. Horas de sol, de lluvia, de viento, de frío, de dormir en gasolineras e iglesias, donde fuera. Horas de incertidumbre que, por suerte, siempre acabarían bien. También se la quiero dedicar a Dani, Lorenzo, Nuria, Zeneque y Valentin, mis otros locos compañeros de viaje con quienes compartí otras tantas horas de autostop.

Trópico de Capricornio

Y, puestos a dedicar, a quién mejor que a los propios conductores. A los que nos llevaron en camión, en furgoneta, en coche, en camioneta... (pick up) A los que nos ayudaron a cruzar fronteras, a los que nos invitaron a tomar mate, a comer, a beber; a los que nos levantaron en mitad de la nada, a los que nos dejaron, incluso, dormir dentro del camión para pasar la noche, a las gasolineras YPF argentinas que tanto apaño nos han dado... A todos, ¡mil gracias! Todos ellos ya forman parte de esta aventura que ahora dejo por escrito per secula seculorum.

Purmamarca fue el primer lugar argentino que pisamos a mediados de noviembre de 2015 y Corrientes fue el útimo, antes de entrar en Paraguay a mediados de enero del presente año. El resto de los lugares que visitamos fueron: Purmarmarca, Humahuaca, Tilcara, Jujuy, Salta, Yerba Buena, Santiago del Estero, Córdoba, Río Ceballos, Mendoza, Los Antiguos, Perito Moreno, Gobernador Gregores, Tres Lagos, El Calafate, Río Grande, Tolhuin, Ushuaia, Buenos Aires, Tigre y Concordia.

Cerro de los 7 colores

Los primeros citados en la lista son todavía pueblos y ciudades de tradiciones muy andinas pertenecientes a la provincia de Jujuy, muy parecidas a las bolivianas y peruanas, de una riqueza cultural y paisajística impresionantes. Cabría destacar las quebradas humahuaqueñas, que son un tipo de estrechos entre montañas; valles estrechos encajonados por montañas. Es una zona árida de una belleza insólita. Destaco el Cerro de los 7 colores, que se encuentra en Purmamarca. Espectacular.

La entrada a la provincia de Tucumán cambió bastante el viaje. A partir de aquí retomaríamos el couchsurfing después del último que hicimos a primeros de noviembre en Perú. También empezaríamos a encontrar más similitudes con Europa por la gente, la gastronomía y la planificación urbana. Hay que decir que italianos y españoles forman la columna vertebral de la sociedad argentina actual. De ahí a que muchos digan que Argentina es un pedacito de Europa en América.

Amigo humahuaqueño

Dani y yo llegamos a un pueblito de Tucumán llamado Yerba Buena. Allí nos hospedó Marcelo y su familia, nuestros primeros couchsurfing argentinos. Cenamos ricas empanadas tucumanas (las mejores de todo el país, según dicen) y después nos llevaron a conocer unas vistas impresionantes de la ciudad de Tucumán.

El día siguiente fuimos a Río Ceballos - Córdoba. Allí pararíamos unos 5 días en casa de Hilda, la abuela de Lucas, una señora encantadora. Después resultó ser también nuestra abuela, la abuela de todos. Una mujer que desprende una energía positiva sin límites. No tenemos palabras suficientes para agradecerle la hospitalidad con la que nos recibió en su casa. Nos preparó todo tipo de comidas y postres. Nos contó mil historias de su vida, y, lo mejor de todo, nos presentó a toda su familia, con la que compartimos muy buenos momentos.

Con la abuela Hilda


El primer día, Carlos, uno de los hijos de Hilda, preparó el que sería nuestro primer asado argentino. Mientras tanto, cantaba y tocaba con el charango canciones típicas de Argentina.

Lucas y Daniela fueron realmente los anfitriones de Río Ceballos. Conocieron a Dani meses atrás en un viaje por Asia y le dijeron que algún tenían que encontrarse en Argentina, y así fue.

Nuestra llegada a Río Ceballos coincidió con las elecciones argentinas a la presidencia del gobierno. Vivimos con la familia el momento en el que Macri ganó a Scioli, pero por muy poca diferencia. Ganó Macri después de 12 años de Kirchnerismo. Dicen que nunca llueve a gusto de todos. Su victoria no fue muy bien recibida por estos lares. En fin, a ver qué resultados da esta nueva etapa en la política argentina.



Lucas y Daniela se encargaron de que conociéramos bien Río Ceballos, la ciudad de Córdoba y Salsipuedes, un pueblo con un nombre de lo más original. (Y...sí, conseguimos salir). Pero, sin duda, uno de los lugares más entrañables que conocimos con ellos fue la Quinta Palmira, la casa de Mariano y su familia, otro de los hijos de Hilda. Una quinta es para nosotros una casa en el campo con animales y huerto. Tenían caballos, cerdos, gallinas, cabras, etc.
Necesitaría cincuenta páginas para hablar de la familia de Hilda y Lucas. Con ellos pudimos encontrar realmente la esencia del viaje, de los viajes en general, porque nos introdujeron en sus vidas, en la familia, en su día a día.

Asado argentino
La mejor manera de conocer un país es conociendo a su gente, compartiendo con ellos cualquier comida, un paseo o una buena conversación. Nadie mejor que ellos te enseñarán su pueblo, su ciudad y sus costumbres. Lugares a los que nunca irías si fueras simplemente un viajero con un mapa de la oficina de turismo.

En Mendoza nos quedamos en casa de mi amiga Mariana. Nos recibió con un montón de amigos y un buen asado. ¡Que no falte! Pusimos la carne en las brasas y mientras tanto, Ofelia, Rocío y Adrián nos deleitaban con sus dotes artísticas. Unos artistas de primera. Un cóctel perfecto para una noche inolvidable.

Con Ofelia y Mariana


A Mendoza le llaman la tierra del sol y del buen vino. Si vienes a esta ciudad tienes que probar sus vinos, pero también su aceite de oliva. Ofelia nos llevó a conocer la bodega Santa Julia donde ella trabaja. Allí pudimos comprobar, efectivamente, la gran calidad de los vinos mendocinos. Visitamos las grandes extensiones de viñedos de la familia Zuccardi y probamos también los diferentes aceites de oliva. Nada que envidiar al aceite de oliva español.

Mariana nos trató como a uno más de la familia. Además fue una pieza clave para la continuidad de nuestro viaje por Argentina. Gracias a ella encontramos lugar donde quedarnos en Ushuaia y luego en Buenos Aires. ¡Mil gracias!

Familia de Mendoza

Y de Mendoza cruzamos los Andes con Ofelia para entrar en Chile. De aquí tengo que dar un gran salto en los días hasta la vuelta a tierras argentinas ya a mediados de diciembre. Ahora ya, con Montse, la nueva incorporación al equipo. Entramos de Chile Chico a Los Antiguos. Se acercaban las Navidades...

** Este post sobre Argentina voy a dividirlo en dos entradas diferentes. Aún me quedan cosas muy interesantes que contar. To be continued...




lunes, 1 de febrero de 2016

Chile: cachai weón la weá, weón?

Y siguiendo con el orden de los países según el día de llegada, hoy me toca hablar de Chile. País angostísimo de miles de kilómetros de longitud. Desde hace años siempre tuve curiosidad por conocer este país debido a los numerosos encuentros que he tenido a lo largo de mi vida con chilenos, gente hospitalaria, amigos que uno siente que son para siempre, para toda la vida. 


Nuestra idea principal de bajar hasta Ushuaia (el fin del mundo) era haciendo un zigzag entre Chile y Argentina. En esta entrada me centraré sólo del lado chileno, en la siguiente ya me tocará hablar del argentino.

Dejamos Bolivia a través del increíble Parque Nacional de Fauna Andina Ed. Avaroa para entrar a Chile por San Pedro de Atacama. Pueblito turístico con mucho encanto donde pudimos degustar comidas típicas con un ingrediente muy muy especial: ¡el aceite de oliva! Sí, hacía ya casi 4 meses que no probábamos ni gota del oro líquido. Se dice que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, o en mi caso, deja de tener por un tiempo. 

Fuimos a un restaurante  pequeñito donde preparaban comida casera. Mientras esperábamos los platos principales, Nuria y yo devoramos el cestito de pan a base de empaparlo en aceite. Es curioso cómo se puede llegar a echar en falta algo tan básico.

DESIERTO DE ATACAMA
El principal atractivo de San Pedro era, obviamente, el desierto de Atacama. Increíble paisaje de rocas rojizas y grises que daban aspecto de paisaje lunar. Para tener buena panorámica, caminamos cerca de dos horas. Mereció muchísimo la pena. Esperamos allí hasta ver la puesta de sol. Por primera vez hicimos noche en un camping, así que estrenamos tienda de campaña.

Hasta Bolivia, el viaje ha sido bastante asequible con respecto a transporte, alojamiento y comida, pero se acabó lo bueno. De repente nos encontramos en Chile y los precios, bastante similares a los de Europa, así que, borrón y cuenta nueva. Viaje totalmente nuevo a partir de ahora. Comenzamos con la odisea del autostop, esta vez sí, se puede decir que empezaba la verdadera aventura del mochilero. De hecho, para ir de San Pedro de Atacama hasta Purmamarca (Argentina) estuvimos más de 7 horas esperando sin éxito en una carretera desértica donde pasaba un coche cada 15 minutos. 

Sin éxito, volvimos al pueblo e hicimos noche en un hostel. Este hostel nos recomendó hablar con camioneros que pasaban la frontera sobre las  4h de la mañana. Y así fue como Nuria y yo pasamos nuestros primeros centenares de km de desierto hasta llegar a la frontera argentina.


Después de San Pedro de Atacama, semanas después volveríamos a entrar en el país por Santiago de Chile, cruzando la frontera de los Andes. Nuria cambiaría el rumbo del viaje y ya se uniría con nosotros en Ushuaia para las Navidades. La frontera de los Andes la crucé con Dani, el sevillano. Lorenzo se fue antes para la isla de Pascua. Lo volveríamos a encontrar semanas después. A partir de aquí el grupo de los “Chachapoyas” nacido en Perú empezaría a sufrir sus primeros cambios. Gente que se uniría al grupo y gente que se separaría para volver a unirse más tarde. 



En Santiago se iba a unir con nosotros Montse, de Puebla – México. Con ella pasaríamos un mes increíble hasta llegar a Buenos Aires, un mes de infinitas horas de carretera, de autostop y de muy buenos momentos. Ella siempre desprendiendo buenas vibraciones. En los momentos complicados donde nadie nos levantaba en mitad de la nada, ella siempre sacaba una buena canción para animar. 

"This are a few of my favorite things."

Creo que gracias a ella fue posible llegar a tiempo a Ushuaia, para la Nochebuena. Cierto es, hay que decirlo también, que no es lo mismo que nos levanten a dos barbudos (Dani y yo) a que lo hagan habiendo una mujer. Digamos que la confianza del conductor es mayor cuando hay una mujer haciendo autostop. Fueron momentos geniales, en general, tuvimos muy buena suerte. 

Y volviendo a la llegada a Santiago de Chile, lo que podría destacar aquí, por encima de todo, fue el reencuentro con antiguos amigos, por encima de la belleza de la ciudad y su similitud con el estilo de otras ciudades europeas. Nos quedamos en casa de Flavio, paisano de Montijo. Fue todo un placer encontrarme con alguien del pueblo, con alguien que dijera “acho” y que me hablara de lo bien que se conserva la “Siña” Javiera y lo buena persona que es Dani, de la calle Guadiana.

Reencuentro tapatío...

Andreita y la Feña fueron reencuentros muy especiales en Santiago. Amigas tapatías de hace 7 años cuando vivíamos todos como en familia en tierras mexicanas. 


En Renaca nos recibiría Rosario, la otra “amorosa” tapatía que recién se casó y comenzaba vida nueva.

...Y más reencuentros tapatíos

En Valparaíso nos encontramos con Ana Karina y Mariana, dos antiguas compañeras de la casa Prosperidad en Guadalajara (México). Dos pedazos de artistas con quien tuve el gusto de compartir casa allá por 2008. Todo un placer encontrarme con tanta buena gente después de tantos años. Con ellas conocimos la ciudad bohemia de Valparaíso, sus costumbres, la magia de sus barrios, los colores de las calles, su arte, su música… 

VALPARAÍSO, Street Art

Valparaíso era una ciudad que hacía años quería conocer. Juan Carlos, un antiguo amigo chileno de Montpellier (mi año Erasmus 2005/06) era de esta ciudad y siempre me dijo que tenía que venir. Esta ciudad tan variopinta tiene que ser visitada por todo viajero al menos una vez en sus vidas.

El siguiente destino chileno iba a ser la ciudad de Temuco. Lugar de los mapuches, pueblo indígena que resistió a la invasión española. Nunca fueron conquistados y a día de hoy, siguen existiendo como uno de los pocos pueblos indígenas que mantienen sus costumbres ancestrales en Latinoamérica. En Temuco llegaría otro de los reencuentros obligados, mi gran amiga Valeria. Nos recibió en su casa como a uno más de la familia. A ella la conocí en París hace ya 7 años. Fuimos asistentes de conversación de español en diferentes institutos. 

Con Vale y la pequeña Isidora

Le prometí que algún día iría a visitarla y lo cumplí. Nos presentó a Marcelo y a la pequeña Isidora, bebé encantador de a penas 8 meses. Nos llevaron a conocer lugares mágicos como el lago de los Pilos o Pucón (desde donde se veía el volcán Villarrica). A la pequeña Isidora le tocó heredar mi guitalele. Después de 3 meses viajando con él quería que se quedara allí. Espero que algún día Isidora nos deleite con este extraño instrumento de seis cuerdas…

La Isla de Chiloé fue uno de los siguientes destinos chilenos. En esta isla podíamos encontrar los famosos palafitos, que eran casas construidas con soportes de madera de varios metros altura que les permitían cuidarse de cualquier crecida del mar o inundaciones. Otra de las curiosidades de esta isla eran sus iglesias, templos de madera del siglo XVIII consideradas Patrimonio de la Humanidad. 

ISLA DE CHILOÉ
Con respecto a la gastronomía, en Chiloé estuvimos obligados a probar el curanto al hoyo, resultó ser un manjar. Riquísimo. 

El curanto es un método tradicional milenario de cocinar alimentos usando pidras calientes enterradas en un hoyo. El ingrediente principal es el marisco. Va acompañado por carne, patatas, longanizas y algunas que otras legumbres.


Con las Torres del Paine íbamos a cerrar nuestro paso por tierras chilenas. Increíble lugar para despedirnos de este país, la guinda del pastel. El lugar es considerado como la 8ª maravilla y, según la revista National Geographic, quinto lugar más hermoso del mundo. Las imágenes hablan por sí solas.

TORRES DEL PAINE

También estarían en mi Top 5 de lugares visitados junto a Hierve el Agua (México), Machu Picchu (Perú), la Laguna Colorada del Parque Nacional Ed. Avaroa (Bolivia) y el Glaciar Perito Moreno (Argentina).


jueves, 7 de enero de 2016

Bolivia: tierra de contrastes

Del 6 al 15 de noviembre tuvimos nuestro paso por Bolivia. 9 días que fueron suficientes para darnos una visión global de este país andino, país de contrastes de culturas, de paisajes, de colores. El recorrido fue: Copacabana, Isla del Sol, Potosí, Sucre, Salar de Uyuni y Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa.


EQUIPO DE UYUNI



SEÑORA ZACHANDO EN ISLA DEL SOL
La entrada la hicimos de una manera muy especial, navegando por el lago Titicaca, aguas ubicadas en el altiplano andino a una altitud de casi 4000 metros, lago navegable más alto del mundo. En estas altitudes seguía siendo normal notar cierta fatiga a la hora de caminar, por falta de oxígeno, así que lo común aquí era mascar hojas de coca, como ya hicimos en Colombia y en Perú. El presidente boliviano, Evo Morales, es un gran defensor del uso tradicional de la planta.  

Llegando a Copacabana, tomamos un barquito que nos llevó a la Isla del Sol, donde hicimos noche. Esta isla es muy especial, aún alejada del turismo, mantiene la esencia de los paisajes andinos. A veces parecía que nos transportábamos en el tiempo cuando veíamos a agricultores usando el arado tirado por bueyes, o la gente ataviada con la vestimenta tradicional, ropa que usaban ya entonces desde la época colonial. A estas personas se les llama "cholo" o "chola". Sin duda, un lugar especial, un lugar mágico en mitad del Titicaca que recomiendo enormemente.


RITO DE LAS ÑATITAS, CEMENTERIO DE LA PAZ

Nuestro siguiente destino fue la ciudad de La Paz, que, según pensamos todos, es la capital de Bolivia pero, no es así. La Paz es la capital en funciones pero constitucionalmente la verdadera capital es Sucre. Uno siempre aprende viajando. 

La Paz es una antigua ciudad colonial con mucho encanto. Nos tocó conocer el rito de las "Ñatitas" celebrado en el Cementerio General. Las Ñañitas son calaveras humanas que algunos bolivianos guardan en sus casas. Una vez al año los familiares las sacan para que reciban bendiciones y ofrendas de comida, bebida y hojas de coca. 
Uno de los atractivos de La Paz es el mercado de "El Alto", perteneciente a su área metropolitana. En él puedes encontrar cualquier cosa que se te ocurra, como ropa usada, comida, libros, reliquias, coches nuevos, semi nuevos...


MINAS DE CERRO RICO

A Potosí llegamos en las fiestas de su fundación, así que las calles nos las encontramos llenas de gente, vestida con sus mejores galas. Pasacalles y música tradicional sonaron durante practicamente el tiempo que pasamos allí. 
HUELLAS DE DINOSAURIO - SUCRE
Fuimos al Cerro Rico y descubrimos sus interiores mineros, explotados desde la época colonial para sacar plata. Visitamos el interior de la mina con Antonio, un ex-minero que tuvo que dejar el trabajo por problemas de salud. Antes de entrar nos tomamos unos chupitos de alcohol practicamente puro y mascamos hojas de coca. De esta manera los pulmones los íbamos a tener preparados para lo que nos esperaba en el interior. Conocimos a algunos mineros que se encontraban trabajando en esos momentos allí. Era lo más parecido a la entrada al infierno; de hecho, los mineros hacían ofrendas al "Tío": figura antropomorfa con cuernos que representa la dualidad de la Pachamama y la masculinidad que les protege para poder seguir viviendo. Espectacular visita que dificilmente olvidaré. Desde Potosí fuimos a Sucre a pasar el día. Ciudad colonial que guarda un gran tesoro: huellas de dinosaurio. 


SALAR DE UYUNI


Lo mejor estaba por llegar. Nuestros últimos días por Bolivia iban a pasar por el salar de Uyuni, una de los paisajes más bonitos que he visto en mi vida. Primero pasamos por el cementerio de trenes: trenes abandonados a su suerte, esqueletos de locomotoras y vagones exparcidos por el altiplano boliviano que un día sirvieron para transportar minerales como plata, oro o estaño. La estampa es, cuanto menos, curiosa. 
De los trenes pasamos al Salar de Uyuni, antiguo lago donde desaguaba el Titicaca. Ahora se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos del país por ser el mayor desierto de sal del mundo. 


VÍAS DEL CEMENTERIO DE TRENES 
 El desierto en su amplia mayoría está formado por pentágonos y hexágonos de sal. También se pueden encontrar islitas de cactus gigantes como la isla Incahuasi y un hotel hecho de sal. 

Otra sorpresa que nos guardaba Uyuni fueron los geysers: fuente termal que emite columna de agua caliente y vapor al aire. Aquí parecía que estábamos en otro planeta, con esas cortinas de vapor caliente saliendo del suelo por todas partes. Era lo más parecido a una olla a presión. ¡Alucinante!



Antes de entrar en Chile, nuestro útlimo tramo boliviano fue la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa. En esta reserva hay lugares fantásticos entre los que puedo destacar la Laguna Colorada (mi paisaje favorito por el momento de todo lo que llevo visto en el viaje), la Laguna Verde y formaciones rocosas como el Árbol de Piedra. Aquí conocí a Louise y Baptiste:


LAGUNA COLORADA

Pareja de franceses de 26 y 28 años que llevan meses recorriendo América Latina en bicicleta. Comenzaron en Lima y su objetivo final es llegar a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Han atravesado ya los Andes y ahora andaban recorriendo el salar de Uyuni para llegar a San Pedro de Atacama. Francamente, toda una proeza, todos mis respetos. No pude con la curiosidad y fui a hablar con ellos. Me llamó mucho la atención verlos en mitad del desierto con sus bicicletas adaptadas con unas especies de guanteras laterales donde cargaban todo su equipaje, comida y bebidas.


CON LOUISE Y BAPTISTE


 Tenían las caras y los labios quemados por el sol, huella del esfuerzo tan inmenso que estaban haciendo. Recorren lugares a casi 5 mil metros de altura con unos desniveles de más de 2 kilómetros. Me hablaban con una sonrisa de oreja a oreja. Estaban cumpliendo un sueño, escapando de las garras de París, que les hacía trabajar y trabajar para comprarse una casa y atarse a un trabajo de por vida. Decidieron salir del sistema a base de pedalear miles de kilómetros por estos increíbles paisajes andinos. En sus caras se veía cansancio pero sobretodo, felicidad. 

Bon voyage mes amis!!





domingo, 29 de noviembre de 2015

Perú: 43 días y 500 noches

Y llegó el momento de hablar de Perú, de la joya de los Andes, del país que me marcó para siempre por su riqueza paisajística y por la calidad humana de la gente. 43 días que dieron para mucho y que intentaré resumir en esta publicación sin perder detalles. 




En Perú conocimos la costa del Pacífico y sus playas, la selva Amazónica, ruinas incas, pre-incas, glaciares, lagos, leones marinos, pingüinos, delfines, perezosos, caimanes, lagunas, desiertos, la cordillera de los Andes, islas, oasis, líneas de Nazca, islas de totora…una infinidad de maravillas.






Voy a citar en una interminable lista todos los lugares por donde fuimos pasando desde que pisamos suelo peruano: empezamos en Tumbes, por la frontera terrestre con Ecuador; pasando después por Máncora, Sullana, Piura, Catacaos, Lambayeque, Chan Chan, Huanchaco, Trujillo, Cajamarca, Baños del Inca, Cumbemayo, Leymebamba, Tingo Nuevo, Kuelap, Chachapoyas, Moyobamba, Tarapoto, Yurimahuas, Amazonas, Iquitos, Juanjui, Tingo María, Huánuco, La Unión, Catac, Chavin de Huantar, Huaraz, Laguna 69, Pastoruri, Lima, Pisco, Paracas, Islas Ballestas, Ica, Huacachina, Palpa, Nasca, Abancay, Cusco, Aguascalientes, Machu Pichu, Puno, y, por último, la Isla de los Uros.










Isla Ballesta














Más de mil kilómetros recorridos con la mochila a cuestas tomando todo tipo de transportes incluyendo el autostop, distancias infinitas de un lugar a otro a las que al final uno se termina acostumbrando.







Mis primeros tres meses de viaje los cumplí nada menos que en el Machu Pichu, mejor regalo, imposible.




Hay que decir que este país es la crème de la crème para un apasionado de la historia y de la arqueología como nuestro amigo Lorenzo, compañero de viaje desde Bogotá. Él nos hace de guía turístico allá donde vayamos. Es siempre un placer tenerlo cerca y que nos vaya contando con detalles.




Entre las ruinas que visitamos quiero destacar Kuelap, fortaleza pre-inca Chachapoyas a más de 3.000 metros de altura. Para llegar a ella tuvimos que caminar más de 9 km con una pendiente de más de mil metros. A esto había que sumarle la dificultad de respirar con poquito oxígeno debido a la altura. En fin, un trekking en toda regla que nos sirvió para adaptarnos a las siguientes caminatas.









Kuelap









Antes de seguir bajando hacia el sur nos esperaba la entrada al Amazonas. Lo hicimos en barco desde Yurimahuas, tres días y medio navegando por el río hasta llegar a Iquitos. Dormíamos en hamacas y pasábamos el tiempo como podíamos: jugando a las cartas o al fútbol, tocando guitarra, cantando, leyendo…cualquier tipo de ocio era válido para rellenar las más de 90 horas de travesía. Otra opción era el avión hasta Iquitos pero era mucho más caro. Una vez en Iquitos contratamos un tour que nos adentró en mitad de la selva durante 3 días. Hicimos ruta nocturna con linternas, por caminos perdidos que nos iban presentando todo tipo de insectos y árboles gigantes.







Río Amazonas








Lo mágico de la selva era estar en silencio para escuchar los sonidos de la selva. También hicimos pesca de pirañas poniendo un trocito de pollo crudo en el anzuelo y pesca nocturna con arpón. Después todo se cocinaría y nos serviría de cena acompañado de arroz y patatas, cómo no. De los animales que vimos, el que más me impresionó fue el perezoso. Nunca podría imaginar que iba a tener a uno abrazado a mí como si fuera un bebé.






Nuestro siguiente reto después de dejar la selva fue viajar más de 5 días hasta llegar al noroeste de Perú. De nuevo 3 días de barco por el Amazonas y otro par de días más de transporte colectivo atravesando nada menos que la cordillera de los Andes. Aquí descubriríamos Huaraz, ciudad situada a más de 3000 metros. La llaman la Suiza peruana por estar bien cerca de las montañas nevadas de la Cordillera Blanca. Nos alojamos varios días en el hostal Tambo, lugar de encuentro de mochileros y de artistas callejeros. Todos los días encontrábamos a gente haciendo malabares o tocando cualquier tipo de instrumento en las áreas comunes.








Laguna 69








Conocimos a gente magnífica con quien pudimos compartir muy buenos momentos, como ir a escalar, cantar o bailar danzas tradicionales con gente local. La gente de allí nos aconsejó hacer algunas excursiones como la subida a la Laguna 69 o los Glaciares de Pastoruri, éste último estaba situado a más de 5.000 metros de altura. Para compensar la falta de oxígeno masticábamos hojas de coca.







Los paisajes impresionantes, una experiencia más que recomendable.




El domingo 25 tomamos un bus nocturno para Lima, capital del país. Ciudad moderna a orillas del Pacífico. Destacan su Plaza de Armas y el Barrio de Barranco. Aquí estuvimos unos 3 días, los suficientes para conocer la ciudad a fondo.












El Candelabro




En la Isla Ballesta vimos leones marinos, pingüinos y pelícanos, entre otros animales. De ahí fuimos a Ica y Huacachina, donde había un oasis en mitad de las dunas del desierto.







El viernes 30 de octubre fuimos a conocer las famosas y misteriosas líneas de Palpa y Nasca, geoglifos de más de 2.000 años de antigüedad. El origen de estas líneas sigue siendo desconocido, eso les hace ser aún más especiales. Pudimos ver las famosas líneas del árbol o del candelabro, entre otras.












Glaciar Pastoruri








Acabamos el mes de octubre llegando a Cusco, una de las ciudades coloniales más bonitas de lo que llevamos visto en todo el viaje. Dicen que su nombre en la lengua quechua significa ombligo, considerada el centro del mundo para los incas. Aquí nos encontramos con Simone, una vieja amiga de Alemania que conocimos hace 7 años en México. Un reencuentro más de la familia tapatía.







Desde aquí partimos a conocer la joya del país, uno de los momentos más esperados de todo el viaje: el Machu Picchu. Sin duda, merece ser una de las nuevas 7 maravillas del mundo.











Machu Picchu








Se dice que fue una de las residencias de descanso del inca Pachacútec allá por el s.XV pero también lugar de carácter ceremonial. Nos tocó conocer el Machu Picchu en un día nublado, hecho que mejoró aún más la magia del lugar. Nos recreamos bien en la visita, más de 3 horas recorriendo todos sus rincones. Experiencia espectacular. Ni que decir tiene que es un lugar que todo viajero debería visitar alguna vez en su vida.










Nuestro último día en Perú fuimos a conocer Puno, ciudad a orillas del lago Titicaca donde se encuentran las famosas islas de los Uros, islas flotantes hechas del junco llamado totora. Demasiado turístico para mi gusto pero interesante de conocer.









Islas de los Uros










43 días en Perú no fueron suficientes para conocer todo lo que este inmenso país ofrece, pero al menos nos fuimos con muy buen sabor de boca. De momento, podría decir que este país andino se encuentra en mi top 5 de los países que llevo visitados a lo largo de mi vida. Comparte el ranking con México y Tanzania.
















¡Vamos pa´Bolivia!

jueves, 22 de octubre de 2015

Ecuador: el país de los 4 mundos.

A Ecuador le llaman el país de los cuatro mundos por ser el que más diversidad tiene por kilómetro cuadrado en el planeta. Es cruzado por los Andes, bañado por el Pacífico e invadido por la selva Amazónica; de ahí a que albergue los cuatro mundos: La Amazonía, la Costa, la Sierra y las Islas Galápagos.

Montañas ecuatorianas


El lunes 14 de septiembre nos despedimos de Colombia y Ecuador nos daba la bienvenida. Primera frontera cruzada por tierra. Las anteriores (de Cuba a México y de México a Colombia) fueron por aire.



El primer pueblito ecuatoriano que pisamos fue Ibarra. Allí nos esperaba Gabriela, nuestra primera couchsurfing. Nos alojó en su casa y nos dio buenos consejos para nuestros primeros días ecuatorianos.

¿Y qué es couchsurfing?

Es una red de viajeros, una comunidad de internet donde gente de cualquier parte del mundo ofrece alojamiento gratuito en su propia casa. Cualquier cosa es válida, desde un trocito de suelo donde poner saco y esterilla hasta una habitación con un buen colchón donde dormir.
Este sistema sin ánimo de lucro nació hace pocos años de la generosidad de viajeros, en su mayoría mochileros, que tuvieron la gran idea de ofrecer sus propias casas para así hacer más económicos los viajes a cualquier aventurero. A través de referencias podrás evaluar positiva o negativamente tu experiencia en couchsurfing. Cuantas más referencias positivas tengas, más posibilidades tendrás de que la gente te ofrezca dónde dormir porque confiarán más en ti.
La inmersión cultural es otro de los factores importantes de esta comunidad. Con los anfitriones puedes compartir muy buenos momentos, como cocinar platos típicos, conversaciones, consejos, y, como no, unas buenas cervecitas escuchando música local. En otras palabras, couchsurfing te permite conocer el mundo a través de su gente.

Vistas de Quito desde el Cerro del Panecillo

Después de Ibarra nos fuimos a Otavalo, precioso pueblito andino donde pudimos escuchar las primeras conversaciones en quechua, lengua indígena del antiguo imperio inca. Merece la pena pasar por aquí y darse un paseo por la Plaza de Armas y su mercado de artesanía.

El miércoles 16 llegamos a Quito, primer chaparrón de todo el viaje. La lluvia nos cayó nada más llegar, mientras caminábamos hacia el centro de la ciudad.


A parte de la lluvia, nos sorprendió una multitud de gente manifestándose a favor del presidente Correa, gente protegida por cientos de policías antidisturbios que esperaban en tensión la llegada de los anti-correas, que llegaban poco a poco desde todas partes de la ciudad.
Manifestantes contra el Presidente Correa



Al parecer, su protesta se basa fundamentalmente en el incumplimiento de las promesas que hizo Correa durante su mandato con respecto a la educación, al empleo, a la sanidad…pero, sobre todo, porque éste quiere cambiar las leyes del país para poder prolongar su legislatura por cuatro años más. El debate está servido.

En la Mitad del Mundo




En Quito paramos un par de días. El mirador del Panecillo es uno de los atractivos de la ciudad. Desde este lugar se puede disfrutar de una panorámica de la ciudad donde destaca la enorme catedral de estilo gótico. Gracias a mi amiga Paula descubrí otra de las joyas de Quito: el barrio de Guápulo. Es un lugar auténtico, bohemio y nada turístico, alejado del estrés de cualquier ciudad grande. Recomiendo ir a este lugar durante la noche.

El viernes fuimos a La mitad del mundo. Según los expertos, en este lugar nos encontramos en la latitud 0º0´0” del mundo, línea imaginaria que separa a los dos hemisferios del planeta. Hicimos el experimento de verter agua en un recipiente y comprobar cómo giraba según el hemisferio donde nos encontrábamos. También tuvimos una degustación del cacao ecuatoriano que, según los expertos, es el mejor del mundo.

Laguna de Guatavita



De Quito nos fuimos a Atacunga y de ahí a la Laguna de Guatavita, uno de los atractivos naturales más sorprendentes del país.





Baños fue nuestro penúltimo destino ecuatoriano. Este pueblito está rodeado de montañas y tiene cientos de atractivos turísticos para los amantes de la naturaleza. Fuimos a los Ojos del Volcán Tungurahua donde se encontraba el famoso columpio del fin del mundo.

Columpio del Fin del Mundo


Cuenca fue nuestro último destino antes de entrar en Perú. Este lugar lo recuerdo con mucho cariño gracias a la gente que conocimos. Hicimos couchsurfing en casa de Gabi, una persona excelente que nos trató como si fuéramos de su propia familia. Allí coincidimos con Ayelen, Brenda y Otti, 3 argentinos artistazos que andan viajando por toda América Latina actuando en la calle con su espectáculo de tango: Mañosa banda de teatro. Con ellos pasamos los últimos tres días en Ecuador, tres días inolvidables con sabor a Tango.










También nos presentaron a Seba y Ludmila (FB: Andando somos) otros amigos argentinos que viajan en combi por el continente vendiendo sus artesanías y presentando su obra de teatro. Todo un lujo haberlos conocido a todos.  Espero volver a coincidir con ellos en cualquier otra parte del mundo.

Con la Mañosa Banda de Teatro



Ya empiezan a pesar los días, los kilómetros y las comidas irregulares durante el día. El resultado son unos 4 kg de menos de peso. ¡Espero no perder más! Pero en fin, como se suele decir, sarna con gusto, no pica…


Y de Ecuador a la joyita del viaje:  ¡Perú!


viernes, 2 de octubre de 2015

Colombia: café y arepas

El 3 de septiembre volaba de Ciudad de México a Bogotá saltándome toda América Central. Países como Costa Rica, Nicaragua, Panamá, El Salvador...los dejaré para otro momento de mi vida. La idea era unirme en Colombia con Dani y Lorenzo. Con ellos empiezo una nueva aventura de varios meses hasta llegar a Brasil.

Con Lorenzo y Dani, en el Transmilenio de Bogotá
Dani es un trotamundos de origen sevillano. Actualmente lleva casi año y medio viajando por el mundo. Fue, en gran parte, el culpable de mi decisión en hacer este viaje por América. Lo conocí en 2008 en Guadalajara (México) en nuestro año de intercambio internacional universitario.

Lorenzo es amigo de Dani desde hace unos diez años. Madrileño de pura cepa y arqueólogo de profesión. Un cachondo mental con el que ya he compartido unas buenas risas estos primeros días. Creo que los 3 formamos un buen equipo aventurero. Todo un lujo viajar con ellos. Ya iré contando alguna que otra anécdota que vaya surgiendo con este par de elementos.

Comprimiré todo mi paso por tierras colombianas en unos cuantos párrafos. Será una ardua tarea pero intentaré que sea, cuanto menos, interesante de leer. Seguiré la misma dinámica de las entradas anteriores, es decir, hablando de los lugares que visitemos, siempre con dirección hacia el sur del continente. El vuelo del DF a Bogotá será el último que tomemos. A partir de ahora cruzaremos todas las fronteras por tierra.
Vistas de Bogotá desde el cerro Monserrate

Bogotá fue el punto de encuentro de todos. La capital colombiana está situada en el puro centro del país y cuenta con casi 8 millones de habitantes. En un principio puede parecer algo caótica, por el tráfico y el bullicio de gente, pero al final uno se termina acostumbrando. Aunque, eso sí, el transporte Transmilenio de la ciudad nunca lo olvidaremos, y no por lo sencillo que era utilizarlo sino justo por lo contrario. Era imposible saber cómo llegar a los diferentes sitios de la ciudad. Había que hacer como mínimo 3 o 4 trasbordos y luego preguntar a alguien para ver si íbamos en el buen camino.

Una de las visitas obligatorias fue al Museo del Oro, donde pudimos conocer piezas muiscas del siglo XI a.C. como la famosa “Balsa Muisca” que hace alusión a la leyenda de El Dorado.
Laguna de Guatavita

También visitamos el centro histórico y subimos al cerro de Monserrate para tener una vista panorámica de la ciudad.

Balsa Muisca (Museo del Oro. Bogotá)

Se dice que en la leyenda de El Dorado un rey muisca se cubría el cuerpo con polvo de oro y realizaba ofrendas en la Laguna de Guatavita, situada a poco más de hora y media de Bogotá. Nos vimos obligados a visitar dicha laguna, y, sin duda, nos sorprendió gratamente. Es una maravilla de lugar cargado de magia.

Nos recomendaron continuar el viaje por Manizales, Salento, Popayán, Pasto, Santiago de Pasto, Ipiales y Santuario de Las Lajas, último destino antes de cruzar la frontera para llegar a Ecuador.

Manizales destaca por su catedral basílica de estilo gótico, la más alta del país con 106 metros de altura. En Salento nos reencontramos con Will, nuestro amigo inglés que vivió con Dani y conmigo en México hace ya 7 años.
Don Elías y Will, moliendo el café

 Con él fui a los cafetales de Don Elías, señor encantador de más de 70 años que nos explicó con detalles todo el procedimiento del café, desde la plantación de las semillas, despulpado de los granos, fermentación, lavado y por último, el tostado de los granos donde ya toman el color oscuro, listo para ser molido. Visita más que recomendable. De lo mejorcito de nuestra estancia en Colombia.

 ** Para más información de los cafetales de Don Elías, os recomiendo pinchar en el siguiente enlace del periódico "El Mundo":  http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/03/sudamerica/1257208908.html


Ritual de la Ayahuasca, en Sgo. de Pasto
Ya cerquita del mundo andino, por Santiago de Pasto, hicimos la toma de la ayahuasca, también conocida como yagé.

Especie de planta sagrada que te hace viajar a lugares desconocidos de tu mente. Todo bajo el control de nuestro amigo chamán Jaime Tisoy, en una ceremonia increíble donde tocaba instrumentos antiguos que parecían llevarte a otra época. ¡Experiencia más que recomendable!




El Santuario de las Lajas, de estilo neogótico, fue nuestra última parada cerquita de la frontera con Ecuador. Llama la atención por su localización, en el cañón del río Guáitara. Peculiar paisaje, el típico de los puzzles de mil piezas que hacía yo cuando era pequeño.

Santuario de las Lajas






No podía acabar esta entrada sin hablar del producto estrella del país (con el permiso del café): las arepas. Alimento hecho de masa de maíz molido o de harina de maíz precocida, de forma circular, muy popular en la gastronomía colombiana. Cualquier plato que pidas para comer vendrá siempre acompañado por su correspondiente arepa. Lo que para nosotros en España sería el pan, pan que tanto echo de menos en este viaje. 


...Vamos para Ecuador!!!