domingo, 13 de mayo de 2012

Tambourinaires

En esta entrada quiero presentar a los “tambourinaires” de Burundi, músicos internacionalmente reconocidos. 


En la Universidad de Ngozi tenemos a un grupo de tamborileros que ensayan una o dos veces por semana. Cuando tengo tiempo me gusta escucharlos. Cantan, tocan e incluso bailan al mismo tiempo. ¿Cómo es posible? Pues colocándose el tambor en la cabeza, dejando así el cuerpo libre para el baile…son verdaderos malabaristas de circo, unos fenómenos.
Según la historia, los tamborileros de Burundi tienen una tradición milenaria, la transmisión pasa de padres a hijos. En su origen, eran ganaderos de la etnia Hutu que estaban al servicio del rey. Desde 1960 se han dado a conocer por todo el mundo.
La relación del tambor con la agricultura está asociada simbólicamente con la fecundidad. Ingoma es el nombre que se le da al tambor, significa también “reino”.
Los percusionistas se instalan en un terreno llano y golpean diversos tambores al unísono. Los amashako tocan el ritmo continuo y los igishikiso siguen la cadencia dada por el tambor central. El solista que toca el tambor inkiranya es el que dirige al resto de tamborileros.


Los ritmos guardan un significado tradicional. Muchos ritmos están ligados a la vida rural: recogida de sorgo, semillas…Cantos y ritmos evocan con humor a los pájaros que devoran la comida. Algunos ritmos llaman al reconocimiento de personajes importantes. Otros aclaman la paz, el respeto la unidad y el progreso del país.








Me muero de ganas de tocar con ellos. Parece que el ritmo puedo llevarlo bien, lo complicado será ponerme el tambor en la cabeza, bailar y cantar en kirundi, aunque me gustan los retos. Ya veremos. Por el momento, sigo disfrutando del espectáculo.


domingo, 29 de abril de 2012

Tanzania + Isla de Zanzíbar






Por fin hoy me siento delante del ordenador y me pongo a escribir sobre mi viaje a Tanzania. Desde que volví a Burundi no he tenido tiempo ni para respirar. Poniéndome al día con las clases en la Universidad y ayudando a mi amigo Amidou a preparar su memoria de fin de carrera. Esta semana he dado 28 horas de clase a los de 4º de español. Voy marcha exprés para poder acabar con todos los cursos antes del verano, así que hago 7 horas al día de clases de lunes a viernes…




Bueno, a lo que iba, ¡mi viaje a Tanzania!


En un principio sólo tenía pensado pasar una semana en la isla de Zanzíbar con un grupo de amigos franceses que viven aquí en Burundi, pero al final, hablando con mi amigo Josito (el canario con el que viví en México en 2008) coincidiendo que él iba a hacer el viaje de su vida: la vuelta al mundo en 80 días, (ver blog: http://elpaseodejosito.blogspot.com.es/ ) decidí al final prolongar las vacaciones a 3 semanitas en Tanzania y así estar más tiempo juntos.


Dicen que la distancia y el tiempo hacen el olvido y que las amistades se van perdiendo…pero los buenos amigos siempre están ahí. La prueba es que después de México 2008, luego he estado con Josito en Madrid, en 2010 en Canarias, en 2011 en Londres y ahora en 2012 en Tanzania. Hemos compartido muy buenos momentos, nos hemos reído mucho y hemos hablado con un poquito de nostalgia de nuestro querido México y de los amigos que hicimos allí. Nuestro próximo encuentro tiene que ser en Extremadura, ¿quizá en 2013?


Me encontré con Josito en el aeropuerto de Dar es Salaam el 28 de marzo y el mismo día decidimos coger el Ferri e irnos a la Isla de Zanzíbar. Tengo que añadir que mi viaje empezó en autobús desde Burundi el día 26 marzo…y 26 fueron las horas para llegar a Dar… ¡casi me da algo!







en bici por el sur de Zanzíbar


Zanzíbar: lugar paradisiaco, de playas de arena “harina” y de agua cristalina. Isla recomendada al 100% para pasar al menos dos semanas de relax. El tiempo nos acompañó toda la semana que estuvimos allí. El primer día lo pasamos en Stone Town, ciudad encantadora de tradición musulmana.




Aquí fue donde conocimos a las alemanas Karen y Eva (aunque antes ya las vimos en el Ferri desde Dar) y con ellas decidimos subir el día siguiente a Nungwi (norte de la isla) donde estaban las mejores playas. Ahí pasamos 5 días increíbles. Hicimos snorkel y disfrutamos de un buen solito. Winnie y su prima Rafaella, (que así decidimos llamarle) nuestras amigas de Kenia, también tengo que mencionarlas porque formaron parte de la aventura. Con Paul, Clémence y el resto de amigos franceses sólo pude coincidir un día, pero lo pasamos bien y nos dimos un buen homenaje cenando un buen marisco. Por supuesto, no puedo olvidar a los Masaï, al final me hice amigo de alguno de ellos. Pensé que sería más difícil verlos o que estarían más escondidos en sus pueblos, pero resulta que estaban por todo el país, que tenían móvil e incluso Facebook. ¡Hasta estuvimos de fiesta juntos bailando la Danza Kuduro! Digamos que no han tenido más remedio que adaptarse a los nuevos tiempos.






mis amigos Masaï







Los dos últimos días los pasamos en el sur de la isla, menos turístico pero igual de encantador. Vanesa (española) fue nuestra siguiente amiga por estos lares. Al final nos pasamos los primeros siete días bien acompañados, no nos podíamos quejar.


Nos costó dejar la isla pero teníamos que continuar el viaje y volvimos a Dar, nuestro punto de partida.

El 6 de abril llegamos a Mikumi National Park donde hicimos un safari.





MIKUMI NATIONAL PARK













¡Fue alucinante! Las fotos lo demuestran. El viaje siguió hacia el norte de Tanzania e hicimos parada en Dodoma, capital del país. Aquí realmente no había mucho que ver. Sorprende que sea la capital del país cuando en realidad tiene 4 calles y media. El día siguiente subimos a Arusha y aquí si nos paramos varios días.




Con nuestro amigo Benjamin (que lo conocimos en Zanzíbar) hicimos un mini recorrido cerca de su casa, a las afueras de la ciudad. Acabamos de noche, viendo las estrellas y escuchando el sonido de los animales… ¡fantástico! 2 días después, con Benjamin hicimos ya una excursión en serio durante horas por el monte Meru. Contacto al máximo con la naturaleza. Caminamos descalzos por la hierba fresca del bosque, cogimos moras y vimos un paisaje asombroso que difícilmente podremos olvidar. ¡Gracias Benja!

















Después de Arusha Josito hizo más safaris y yo me fui a Moshi, donde pude ver de cerca el Kilimanjaro… ¡increíble!


El último día en Tanzania lo hicimos de nuevo en Dar es Salaam donde Josito cogía su avión para seguir su vuelta al mundo. Su nuevo destino era Tailandia.









Yo cogía el bus de vuelta a Burundi. ¡Esta vez fueron más de 30 horas!


Gracias Josito por haber sido un buen compañero de viaje, un buen amigo. Nos hemos pegado unas vacaciones inolvidables. Me alegro de haber compartido estos primeros 21 días de tu vuelta al mundo contigo. ¡Buena continuación, carnal!






¡Nos vemos en Extremadura!

viernes, 6 de abril de 2012

Mon anniversaire!!


Mi cumpleaños en África no podía celebrarse sin buena compañía y música en directo. Esta vez fue un co-cumpleaños compartido con mi gran amigo Amidou. 

Nos juntamos en mi casa más de 30 personas. Gente de Burundi, del Congo, de Comoros, de Madagascar, de Italia y de Francia, acompañaron al único español por estos lares. Muchos regalos y felicitaciones.

Por supuesto al final todos tuvieron que escribirme algo en mi banderita de Burundi.
Cada año me toca en un país diferente, ya se ha convertido en una especie de tradición.




¿Dónde será el año que viene?

martes, 13 de marzo de 2012

un globo, dos globos, tres globos...

... vida es un globo que se me escapó...

En esta entrada quería contaros que en Burundi ha nacido una de mis nuevas pasiones: los gLoBoS!

Nunca hubiera imaginado el impacto que iban a tener entre los niños, es genial. Lo que es un simple plástico inflado de aire puede llegar a ser el mejor juguete para un montón de niños. Desde enero hasta el día de hoy siempre llevo algunos globos en los bolsillos. Es un placer inflar alguno y ver como a los niños se les dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Creo que ahora me conocen por el "muzungu" de los globos de colores, así que cada vez que me ven me piden que les infle alguno.



Los días de diario siempre estamos en Ngozi, la ciudad. Mi intención era que también los niños del campo, los de las aldeas, pudieran jugar con los populares globos. Así que este fin de semana, aprovechando que vinieron unos amigos franceses (Gaetan y Valentin), cogimos el coche y nos fuimos a las aldeas de la región a repartir unos cuantos. Fue todo un éxito, muy divertido.


Mi madre tiene que estar bien contenta al saber que sus globos están repartiendo tanta alegría.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Sengiyumva, el nuevo habitante de la casa

Os presento a nuestro gato Sengiyumva. (Sengi, para los amigos).

Tiene unos 5 meses pero vive con nosotros desde hace 3 semanas. Es muy salao, se deja acariciar, cada vez araña menos, se come las sobras, los bichos de la casa y todo lo que sea comestible. Aprendió rápido a manejar sus impulsos fecales y los hace en su cajita llena de arena, ¡un gato ejemplar!


Es la primera mascota de mi vida, ya tenía ganas, aunque, a decir verdad, lo que yo quería era un perro, pero en esta casa somos tres y existe la democracia. Así que mis ganas de tener un perro tendrán que esperar todavía un tiempo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Boda burundesa

El pasado sábado mi amiga Diette me invitó a la boda de su hermana. Divertido recuerdo.

La primera parte me la salté, es decir, 2 horas de Iglesia donde el cura expresa las palabras mágicas para que al final los novios se prometan amor eterno, etc. Esa parte es igual aquí, en España y en San Petersburgo. Yo a lo que iba era a lo bueno, a la fiesta, a curiosear trajes tradicionales, la música, los bailes, la bebida...

Sobre las 17h30, después de la ceremonia, llegó la recepción donde los asistentes se reunían en una gran sala que separaba a los invitados del novio por un lado y a los de la novia por otro. Ahí llegué yo, pero un pelín tarde. Para sentarme tuve que pasar por todo el medio, fui el centro de atención de los 200 invitados más los novios. En fin, el único blanco en toda la fiesta. Para colmo me pusieron en primera fila, donde todo el mundo me podía ver, así que fracasé en el intento de pasar desapercibido.

La recepción fueron otras 2 horas de diálogos cruzados entre las dos familias, siempre en kirundi (idioma del país) por supuesto, así que tuve que imaginarme las conversaciones, no me tocó nadie al lado que pudiera traducirme muy a mi pesar. De vez en cuando cortaban para dar paso a algún espectáculo, esto fue lo mejor, niños cantando a los novios, cantos de Burundi, bailes tradicionales… Un familiar se pone de pie, coge el micro, bendice al matrimonio y publica su ofrecimiento para los novios: - yo daré una vaca. – Nosotros daremos a los novios una cabra y dos gallinas. – Yo les ofrezco 6 sillas y una mesa para el comedor…

Más tarde, los novios se fueron a casa para cambiarse de ropa y media hora después volvieron con sus trajes nuevos para dar paso al Levée de voile, que literalmente sería el levantamiento del velo de la mujer. Es el momento en el que la familia de la novia da las gracias a la familia del novio por haber aceptado el matrimonio con ella. Yo pensé que sería algo recíproco pero no, ella es la que tiene que estar agradecida según la tradición burundesa. Así que 1 hora y media más de charlas, de sentimientos, de risas y lágrimas. Al final las dos familias se juntan en mitad del salón, intercambian abrazos, besos, cantan, bailan todos juntos, los novios subidos en hombros, la gente contentilla después de unas cuantas cervezas.




Tras casi 4 horas de conversaciones en kirundi, de bailes y de cantos tradicionales, tenía que llegar lo que esperaba hacía ya un rato: el momento de la cena, de la comida rica, la típica de las bodas. Además, pensando que sería como cualquier boda en España, fui medio en ayunas para disfrutar bien de todo lo que me pudiera encontrar…pero no...todo el mundo se fue para casa, yo me quedé salivando como el perro de Pavlov, ni cena ni banquete ni ná, mi gozo en un pozo. Sólo la familia más allegada era la que tenía una cena especial. En fin, lo de la cena quedó en anécdota, porque sinceramente, todo mereció la pena, agradecí muchísimo la invitación, tenía curiosidad por vivir la ceremonia de una boda en Burundi y el resultado fue todo un espectáculo, un éxito. Dispuesto a repetir.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Caminos imposibles

Saliendo de la ciudad de Ngozi puedes encontrar la verdadera esencia de la vida burundesa, la de siempre, la del campo, la de la gente viviendo en armonía con la naturaleza. Casitas de adobe, madres llevando a los bebés en las espaldas, niños felices jugando al escondite, cabras pastando, caminos de tierra que se pierden entre los árboles...

Quería contaros que hace unos días me encontré por estos lares a una señora mayor con una habilidad digna de cualquier alpinista profesional, merecedora de un artículo en mi blog, y también de salir en el programa de Cuarto Milenio reconocida como un suceso paranormal.

Como se puede apreciar en la foto, la señora va descalza y lleva en la cabeza una penca de bananas y un saco, al parecer, de patatas. De repente, la vi subiendo este camino empinado con una facilidad inexplicable, sin apoyar las manos en el suelo y sin perder el equilibrio. Un camino practicamente vertical, pero, ¿cómo lo hacía? No había truco, puedo jurar que no era un camino escalonado, que no llevaba ventosas en los pies ni clavos, que subía erguida, sin tropiezos...Esperé a que subiera y luego me acerqué para comprobar que efectivamente la pendiente del camino era enorme, practicamente una pared.

En fin, algún día volveré al mísmo lugar a ver si hay más gente que consigue la proeza de esta señora, echaré otras fotos donde se vea el camino entero (unos 5 metros de subida) para dejar constancia de la altura y después intentaré subir yo, pero sin plátanos y con zapatillas.